Hace ya casi un año, cuando me puse a Su servicio por primera vez, y en aquella ceremonia en la que firmé el contrato de sumisión que tengo en vigor con Usted, cometí mi primer error al responder a la primera órden que me dió con un "Si mi Ama". Yo hasta aquel entonces, y como muchos sumisos que nunca se han parado a analizar esta frase, nunca habia parado atención al posesivo que incluye. Afortunadamente Usted si, y me hizo darme cuenta del error, explicandome muy bien que Usted no era nada mío, y que en cambio, yo, si que era Suyo. De ahí que a partir de entonces, olvidase ese posesivo cuando me refería a Usted. Y no fué nada fácil, puesto que algo tan simple y desapercibido como eso, cuesta mucho de controlar. Eso también me hizo darme cuenta, que tambien debia poner en mayusculas en todos mis escritos, todos los posesivos que marcasen Su propiedad al referirse a este gusano, como Su, Suyo, etc. Estas normas de protocolo, utilizadas en el lenguaje, marcan claramente la posición de cada uno, y me recuerdan en todo momento, que soy Suyo, y eso, a diferencia de lo que pudiera pensar cualquier persona ajena al significado en el bdsm, es lo mas bonito y bello que jamás me ha pasado.
Una cosa que siempre me ha llamado la atención por parte de los sumisos, y tambien por parte de las Amas a las que sirven, es que se refieren a la Ama en masculino, obviando que una Ama, antes de todo, es una Mujer. Por ejemplo, utilizan "el Ama" en lugar de decir "la Ama". No se si inconscientemente se relaciona la dominación con la masculinidad, cosa que sería del todo una insensatez, ya que nada tiene que ver una cosa con la otra. Una mujer puede ser dominante, y no por ello tener maneras o comportamientos masculinos, o incluso un hombre puede ser dominante, y tener comportamientos afeminados. Creo que el lastre historico-cultural puede tener mucho que ver con este error, que repito, creo que es totalmente inconsciente y a la vez, completamente asumido por todos como algo normal.
Yo soy un amante de la feminidad y de todo lo que representa. Quizá, mi condición de sumiso hacia las mujeres, me haya llevado a idealizar a las mujeres en general y a la feminidad en particular. Creo que soy uno de los pocos hombres feministas, aunque siempre quede en el interior algún ramalazo machista, producto de mi educación, que procuro que siempre quede bien oculto. Y es por ello quizá, que preste mayor atención a este tipo de cosas, que se dan en nuestro idioma y que no tienen razon de ser.
Como no tiene razón de ser, por ejemplo. y ya fuera del bdsm, en el lenguaje que utilizamos normalmente en la calle, la gran cantidad de expresiones o matices discriminatorios u ofensivos hacia las mujeres. Para un mismo hecho, si se refiere a un hombre, se utilizan palabras de halago, y si la referida es una Mujer, se utilizan palabras ofensivas, insultantes o vejatorias. Y es que a pesar del largo camino recorrido por las Mujeres en pro de la igualdad, todavia faltan por desterrar actitudes y comportamientos muy arraigados a las mentes masculinas, que se resisten a perder las cuotas de poder que han heredado. Y es que, a diferencia del hombre, la Mujer no ha heredado el poder, pero lo ha sabido ganar por su propio esfuerzo, demostrando que es mucho mejor que el hombre, en todos los sentidos.
