Diría que todos los sumisos, cuando llegamos al mundo de la dominación femenina, llegamos con unos planteamientos y unas ideas muy equivocadas. Llegamos pensando que esta es una manera de realizar nuestras fantasias sexuales; que el sexo es el eje fundamental bajo el que se mueve la dominación femenina; buscamos satisfacer nuestros instintos sumisos pidiendo a la mujer que haga o deje de hacer esto o aquello ... Y nos olvidamos del verdadero significado de ser sumiso, y lo que significa ser mujer en una relación Femdom.
Nos olvidamos de que un sumiso está para servir a la mujer. Nos olvidamos que el castigo no es algo placentero. Nos olvidamos que si queremos algo, deberemos conseguirlo como premio al esfuerzo y entrega. Nos olvidamos, que el placer de la mujer va mucho mas allá del sexo, y por supuesto, mucho mas allá del orgasmo.
Pienso que aquellos sumisos que no tienen claro estos puntos, están condenados al fracaso, a no ser que den con una mujer vainilla, que acepte alguna que otra de sus fantasias. Los que tienen la suerte de dar con una verdadera Ama, que sepa corregir al sumiso, y sean capaces de entender y profundizar en lo que es la verdadera sumisión, renunciaran a sus erróneas ideas, para empezar un nuevo camino de la mano de la Ama. No es un camino fácil. Es un camino en el que se aprenderá otro tipo de placeres, como el placer que sentimos los sumisos al contribuir a la felicidad y bienestar de la Ama a la que se sirve; o el placer a sentirse propiedad u objeto "valorado" por la Ama, por su utilidad y entrega. Cada premio recibido, no solo es un acto placentero para satisfacer una u otra cosa, sino que lleva ligado en él, una connotación de reconocimiento, que únicamente aquella persona que nos posee puede ofrecernos, y que supera con creces el placer físico que el premio en sí otorga.
El castigo a su vez, debe valorarse como una manera de corregir actitudes o acciones no deseadas por la Ama. Por eso, un castigo jamas puede ser algo placentero, sino algo doloroso, que nos ayude a no caer de nuevo en el mismo error. Al recibir el castigo, no solo se sufrirá físicamente por ello, sino que la connotación negativa que ello conlleva, de decepción por parte de la Ama, será la mejor de las motivaciones para no repetirlo. Por que una cosa está clara: el autentico sumiso, solo es feliz cuando la Ama es feliz. Tanto es así, que incluso será mas exigente consigo mismo para no repetir los errores.
Es fácil deducir por tanto, que los placeres que un verdadero sumiso experimentará con su entrega y dedicación, rayan la espiritualidad. Aquellos placeres físicos que la Ama decida otorgar, pasaran a un segundo plano, puesto que lo verdaderamente importante, es la felicidad de la Ama.